En 2015, el emprendedor Hiroki Terai, que ya organizaba ceremonias de divorcio catárticas y eventos de rui-katsu (búsqueda de lágrimas) de llanto en grupo, quería llevar esa liberación emocional a las oficinas, donde mostrar demasiada emoción se considera una debilidad.

Vender el llanto como servicio: unos 'chicos que lloran' guapos visitan oficinas de Tokio, ponen películas lacrimógenas, lloran junto al personal y luego secan las lágrimas de cada trabajador con un pañuelo.

Terai contrató a un elenco de jóvenes guapos que oficiaban las sesiones, disponibles en seis tipos —hermano menor, rostro maduro de la era Showa, Mr. Tokio, intelectual, rebelde y dentista dulce—, y las empresas reservaban sesiones por unos 7.900 yenes. El oficiante proyecta cortos lacrimógenos, lee historias tristes o pone música melancólica, llora con la sala y luego seca las lágrimas de cada persona con un pañuelo; el método se basa en la investigación del profesor emérito de la Universidad Toho Hideo Arita sobre el efecto curativo de las lágrimas empáticas.

A finales de 2015, más de 25 oficinas de Tokio habían usado el servicio y, una década después, la empresa seguía realizando sesiones con un equipo de unos 20 oficiantes del llanto. Las empresas clientes describieron el resultado como una liberación colectiva —«nos sentimos realmente renovados»— y una volvió a reservar porque el costo era bajo.

En el otoño de 2015, el emprendedor Hiroki Terai lanzó Ikemeso Danshi («chicos guapos que lloran»), una empresa de Tokio que envía a jóvenes atractivos a las oficinas para dirigir sesiones de llanto en grupo. Terai llevaba años organizando ceremonias de divorcio catárticas y eventos de rui-katsu («búsqueda de lágrimas»), y quería llevar esa misma liberación a los lugares de trabajo donde mostrar emociones se trata como una debilidad.

Una sesión cuesta unos 7.900 yenes: el chico que llora proyecta cortos lacrimógenos, lee historias tristes o pone música melancólica, llora junto a la sala y luego recorre la oficina secando las lágrimas de cada persona con un pañuelo. Los clientes eligen entre seis tipos —el hermano menor, el rostro maduro de la era Showa, Mr. Tokio, el intelectual, el rebelde y el dentista dulce— y la técnica se fundamenta en la investigación sobre las lágrimas empáticas del profesor emérito de la Universidad Toho Hideo Arita.

A finales de 2015, más de 25 oficinas habían usado el servicio, y las empresas clientes informaron sentirse «renovadas» tras llorar juntas. «En Japón, mostrar demasiada emoción puede llevar a malas relaciones con los demás», dijo Terai; su respuesta fue convertir el llanto en un ritual de oficina programado y colectivo en lugar de una vergüenza privada.

Una década después, Ikemeso Danshi sigue operando con un elenco de unos 20 oficiantes del llanto, y el servicio se ha convertido en el ejemplo mediático estándar de la economía de servicios de alquiler de Japón: prueba de que una idea extraña y pequeña puede convertirse en un negocio duradero.

Convirtió un tabú cultural —llorar en el trabajo— en un producto, reencuadrando las lágrimas como alivio del estrés en lugar de debilidad.

El oficiante llora primero, lo que hace seguro que los demás le sigan; la empatía se modela en lugar de exigirse.

Empaquetar la intimidad como una actividad de oficina reservable dio a las empresas un ritual concreto de gestión del estrés que podían programar.

Un catálogo de seis «tipos» de llorones guapos hizo el servicio divertido, compartible y fácil de comentar.

Toma una emoción que la gente reprime y conviértela en un servicio reservable: ponle nombre, dale un ritual y un catálogo de rostros. Lo que parece una broma se convierte en mercado cuando la experiencia es genuinamente catártica.

El servicio siguió funcionando durante la década de 2020 con unos 20 oficiantes del llanto, y el movimiento rui-katsu de Terai —eventos de llanto comunitario, libros de fotos de hombres llorando y empresas similares— creció junto a él. La cobertura internacional desde 2015 convirtió a Ikemeso Danshi en un ejemplo recurrente de la economía de servicios de alquiler de Japón, y académicos señalaron que llegó cuando las mujeres japonesas asumían roles laborales más prominentes.

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Las fuentes

  1. Why Hot Guys In Japan Visit Offices To Wipe Women's Tears Refinery29 · refinery29.com ·
  2. Feel like crying at work? In Japan, they can help with that Brisbane Times (Good Weekend) · brisbanetimes.com.au ·