Hacia el décimo aniversario de Fog Creek Software, su fundador, Joel Spolsky, se enfrentó a una paradoja: tras una década dirigiendo la empresa, seguía sin saber en qué estaba trabajando nadie. «De vez en cuando me paseaba preguntando a todos qué estaban haciendo, y la mitad de las veces mi reacción era: ¿por qué demonios estás trabajando en ESO?». Decidió que cuatro equipos de dos personas intentaran cada uno un producto nuevo para mantener motivados a los veteranos.
La idea
Convertir «quién está trabajando en qué» en un tablero compartido de tarjetas arrastrables, nacido de una regla según la cual nadie carga con más de cinco cosas: dos activas, tres siguientes, nunca seis.
El primer concepto fue «Five Things»: la lista de cada persona limitada a exactamente cinco elementos, dos en curso, tres en cola, nunca seis; una lista de tareas demasiado larga desanima. Five Things en sí no fue la respuesta, pero su forma condujo a Trello: un tablero web donde el trabajo se convertía en tarjetas sobre listas que cualquiera podía ver y arrastrar. El equipo —cuatro programadores y dos becarios de verano— usó el producto internamente cuando solo tenía 700 líneas de código, y al final del verano Spolsky supo que tenían algo. Se lanzó en TechCrunch Disrupt en septiembre de 2011.
El experimento interno se convirtió en el negocio: se escindió de Fog Creek como empresa independiente en 2014 con 10,3 millones de dólares de Spark Capital e Index Ventures, creció hasta los 19 millones de usuarios y fue adquirida por Atlassian en enero de 2017 por 425 millones de dólares —en su gran mayoría en efectivo—, la mayor operación de Atlassian hasta ese momento. Fog Creek, la empresa de gestión de proyectos, acabó teniendo su mayor éxito en el producto creado para gestionarse a sí misma.
Fog Creek Software había pasado una década creando software de gestión de proyectos, y su propio fundador seguía sin poder ver quién hacía qué dentro de su empresa. Hacia el décimo aniversario de la firma, Joel Spolsky concluyó que mantener entusiasmados a los empleados significaba dejarles trabajar en cosas nuevas, así que formó cuatro equipos de dos personas para lanzar cuatro productos nuevos, cada uno gestionado «con el espíritu de las startups lean»: lanzar pronto, escuchar a usuarios reales, pivotar con libertad.
El equipo que abordó «quién está trabajando en qué» empezó con una mecánica de gestión más que con una función: Five Things, una regla estricta según la cual a nadie se le asignan nunca más de cinco elementos —dos en curso ahora, tres en espera, nunca seis— porque las listas de tareas demasiado largas matan la motivación. Five Things no sobrevivió, pero la disciplina que había detrás sí, y se consolidó en Trello: un tablero, tarjetas para las tareas, listas para los estados, todo arrastrable y visible para todos.
La prueba vino de dentro. Trello se usó internamente con 700 líneas de código, y hasta ese esqueleto resultaba «increíblemente útil» en Fog Creek; al final del verano Spolsky lo calificó de éxito. TechCrunch Disrupt lo lanzó públicamente en septiembre de 2011 como una aplicación web gratuita y en tiempo real con una versión complementaria para iOS, posicionada explícitamente frente a las herramientas de proyectos centradas en desarrolladores como algo que cualquier equipo de cualquier sector podía usar.
Las consecuencias validaron el origen como herramienta interna: una escisión en 2014 recaudó 10,3 millones de dólares de Spark e Index, y en enero de 2017 Atlassian pagó 425 millones de dólares por un producto con 19 millones de usuarios, la mitad de ellos en funciones no técnicas como finanzas, recursos humanos, legal, marketing y ventas. La empresa que fabricaba rastreadores de errores había construido sin querer la respuesta más simple del mundo a la propia pregunta de gestión de Spolsky.
El problema era universal y se sentía en carne propia: un director ejecutivo que seguía sin poder seguir a su propio equipo tenía tanto la motivación como la autoridad para mantener la solución implacablemente simple.
El límite de Five Things codificaba una idea real —el trabajo en curso visible y limitado supera a la planificación exhaustiva— y la interfaz de tablero de tarjetas convirtió esa disciplina en algo que la gente quería tocar.
El uso interno desde las 700 líneas de código hizo que la herramienta se validara con el uso diario real antes del lanzamiento, exactamente el comportamiento de startup lean que los equipos de dos personas tenían el mandato de seguir.
Se orientó deliberadamente más allá de los desarrolladores, lo que permitió que una herramienta interna de una pequeña firma creciera hasta convertirse en un estándar de consumo para el flujo de trabajo de cualquier equipo.
La investigación de producto más honesta es tu propio caos: construye la herramienta que tu equipo realmente necesita, limita el trabajo en curso, y un experimento secundario puede superar al negocio principal.
Trello se escindió de Fog Creek en 2014 como empresa independiente con 10,3 millones de dólares de Spark Capital e Index Ventures, y en enero de 2017 Atlassian la adquirió por 425 millones de dólares, en su mayoría en efectivo —la mayor adquisición de Atlassian hasta esa fecha—, con Trello cerca de los 19 millones de usuarios y la mitad de ellos trabajando en funciones no técnicas como finanzas, recursos humanos y marketing. El tablero que el equipo de Spolsky construyó para responder a una pregunta interna es hoy uno de los productos de productividad más reconocibles del mundo.
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Las fuentes
- Announcing Trello Joel on Software (Joel Spolsky's own launch essay) · joelonsoftware.com ·
- Joel Spolsky's Trello Is A Simple Workflow And List Manager For Groups TechCrunch · techcrunch.com ·
- Atlassian acquires Trello for $425M TechCrunch · techcrunch.com ·