Kibera, un asentamiento de Nairobi que ONU-Hábitat estimaba entre 500.000 y 700.000 habitantes y donde trabajaban más de 100 ONG, nunca había sido cartografiado; sus clínicas, puntos de agua, escuelas y zonas de delincuencia eran invisibles para los de fuera y a menudo para los propios residentes, mientras que los datos que recopilaban las ONG quedaban encerrados en informes.

Formar a los propios jóvenes de Kibera para que levantaran un censo de su asentamiento con GPS y publicaran lo que les importara —clínicas, agua, escuelas, seguridad— como datos cartográficos libres y abiertos.

En noviembre de 2009, doce jóvenes recibieron un taller de SIG de dos días y después recorrieron las aldeas de Kibera con unidades GPS, registrando carreteras, instalaciones de agua y de salud, escuelas, iglesias, mezquitas, comercios y oficinas de ONG. Todo se subió como datos libres y editables a OpenStreetMap, y el equipo añadió después reportes por SMS, blog y vídeo bajo el nombre de Voice of Kibera.

Kibera se hizo visible en mapas abiertos por primera vez, con datos que cualquiera podía leer o ampliar; en 2014 el proyecto obtuvo una mención especial en los premios City to City Barcelona FAD Awards, y los artículos publicados le atribuyen haber convertido las necesidades de los residentes —un puesto de policía adicional, baños públicos reparados— en demandas que los funcionarios podían ver.

Kibera, el mayor asentamiento informal de Nairobi, seguía siendo un espacio en blanco en todos los mapas públicos bien entrado 2009. ONU-Hábitat estimaba su población entre 500.000 y 700.000 personas, y más de cien ONG trabajaban allí; sin embargo, sus puntos de agua, clínicas de salud, escuelas y problemas de seguridad eran invisibles para el mundo exterior y, como señalaban los fundadores del proyecto, a menudo también para los propios residentes.

La idea que inspiraba Map Kibera era invertir la dirección habitual de la pericia. En lugar de topógrafos externos, doce jóvenes locales recibieron un taller de dos días sobre sistemas de información geográfica y luego recorrieron las aldeas del asentamiento con dispositivos GPS, cartografiando las carreteras y los servicios que importaban: clínicas, fuentes de agua, escuelas, iglesias y mezquitas, comercios y las oficinas de las organizaciones que trabajaban en la zona.

Los datos resultantes se publicaron como datos cartográficos libres, abiertos y editables en OpenStreetMap, en lugar de archivarse en informes de ONG. El objetivo, según decía entonces el cofundador Mikel Maron, era la rendición de cuentas: con información compartida quedaría claro qué organizaciones trabajaban realmente en Kibera, y la planificación podría basarse en dónde estaban realmente los centros de salud y otras instalaciones, y en qué faltaba.

El mapa creció hasta convertirse en Voice of Kibera, una plataforma comunitaria que añadió reportes por SMS, blogs y vídeo. En 2014 la iniciativa recibió una mención especial en los premios City to City Barcelona FAD Awards, que elogió a los jóvenes residentes que elaboraron en 2009 el primer mapa digital libre de su propia localidad.

El proyecto invirtió la noción de pericia: formó a jóvenes residentes que conocían el asentamiento en lugar de importar topógrafos externos, de modo que las prioridades del mapa surgieron desde dentro de Kibera.

Los datos se publicaron como información libre, abierta y editable en lugar de quedar encerrados en informes, lo que convirtió las clínicas, los puntos de agua y las carreteras en un recurso compartido para residentes, organismos y gobierno por igual.

El encargo cartográfico era la vida cotidiana —salud, agua, escuelas, seguridad, comercios—, los servicios que la gente realmente necesita, no las categorías de los donantes.

Añadir SMS, blogs y vídeo convirtió un mapa estático en un canal de reporte bidireccional, permitiendo a la comunidad mantener los datos vivos y difundir lo que les importaba.

Las herramientas GPS baratas y el software de código abierto hicieron el método lo bastante ligero como para que sus impulsores planearan el mismo enfoque para los asentamientos de Mathare y Mukuru, en Nairobi.

Deja que los residentes se cartografíen a sí mismos y serán ellos quienes decidan qué es visible: un mapa abierto y dibujado por la comunidad convierte un «punto en blanco» en un lugar sobre el que los funcionarios y las ONG pueden por fin actuar.

Map Kibera pasó de ser un mapa puntual a Voice of Kibera, donde los residentes añadieron reportes por SMS, blogs y vídeo que mantenían los datos actualizados como noticias locales. Los relatos de prensa atribuyen al proyecto haber centrado la atención oficial en necesidades concretas, desde un puesto de policía adicional hasta la rehabilitación de baños públicos, y sus impulsores planearon el mismo modelo para los asentamientos de Mathare y Mukuru, en Nairobi. En 2014 la iniciativa recibió una mención especial en los premios City to City Barcelona FAD Awards, y se cita ampliamente como una prueba temprana de que la cartografía participativa puede hacer legible un asentamiento informal para los planificadores.

CONSULTA LAS PRUEBAS

Las fuentes

  1. KENYA: Mapping An African Slum Inter Press Service · ipsnews.net
  2. Ganador Premio City to City Barcelona FAD Award 2014 (Map Kibera mención) Premios de Arquitectura · premiosdearquitectura.es ·
  3. How A Map Made By Residents Transformed A Slum Area in Nairobi Sustainable Cities Collective (Smart Cities Dive archive) · smartcitiesdive.com