Kühne comenzó el proyecto en diciembre de 2014 como su tesis en la TU Delft, en colaboración con el Laboratorio de Factores Humanos y Ergonomía de Zodiac Aerospace, con la intención de hacer un poco menos infernal el hecho de sentarse en un asiento de clase turista 17C, en lugar de sumar comodidades en la parte delantera del avión.

Dos alas se despliegan del respaldo y una tela elástica las une formando una hamaca que sostiene la cabeza, y deja al vecino fuera de la vista.

HeadRest se adapta a un respaldo existente: dos alas se despliegan en forma de U alrededor de la cabeza, y una tela elástica las une para formar una hamaca de sostén que mantiene a un pasajero dormido —y su baba— lejos del hombro del vecino. Se diseñó para adaptarse a asientos ya existentes, y la tela es desmontable para poder lavarla con regularidad. Sigue siendo un prototipo.

Ganó la categoría estudiantil en los Crystal Cabin Awards, según informó WIRED en abril de 2016, un reconocimiento de la industria por parte de terceros. Zodiac Aerospace posee los derechos del diseño. No se había producido ningún despliegue en aerolíneas; la certificación de cabina y los cálculos de las aerolíneas sobre el peso adicional, el mantenimiento y el costo se interponen entre el diseño y los vuelos.

En abril de 2016, WIRED perfiló HeadRest, un concepto de reposacabezas de Manon Kühne, una diseñadora industrial neerlandesa que se había graduado de la Universidad Tecnológica de Delft el año anterior. Ganó la categoría estudiantil en los Crystal Cabin Awards, creado como proyecto de tesis en colaboración con el Laboratorio de Factores Humanos y Ergonomía de Zodiac Aerospace.

El diseño parte de una queja sencilla sobre volar en clase turista: los asientos diminutos y la indignidad de babear sobre el desconocido de al lado. Kühne comenzó el proyecto en diciembre de 2014, diciendo desde el principio que quería hacer de la clase turista un lugar más agradable, ya que demasiadas innovaciones de los viajes aéreos son «para unos pocos afortunados» en la parte delantera del avión.

HeadRest se adapta al respaldo del asiento y cuenta con dos alas que se despliegan, creando una forma de U alrededor de la cabeza; una tela elástica las une, formando una hamaca que sostiene una cabeza dormida y bloquea la vista periférica del vecino, haciendo que un asiento estrecho se sienta un poco más espacioso. Se diseñó para adaptarse a asientos ya existentes, con tela desmontable y lavable. Zodiac Aerospace posee los derechos del diseño.

Resuelve la molestia más criticada de la clase turista: no poder dormir erguido sin deslizarse sobre un desconocido.

Se adapta a asientos ya existentes, por lo que su adopción no exige que las aerolíneas compren nuevos interiores de cabina.

La hamaca también sirve de pantalla de privacidad, haciendo que el mismo asiento estrecho se sienta más espacioso.

Que un proveedor de asientos posea los derechos le da a un diseño estudiantil una vía realista hacia la producción.

La innovación en comodidad se concentra en la parte delantera de la cabina; una solución adaptable dirigida a la mayoría ignorada puede ganar el propio premio de la industria, pero los prototipos deben superar la certificación y los cálculos de peso.

Según el informe de WIRED de abril de 2016, el diseño era un prototipo y Zodiac Aerospace poseía los derechos, sin que se hubiera anunciado ningún despliegue en aerolíneas. Cualquier futuro a bordo requeriría superar las certificaciones de aviación, y las aerolíneas sopesarían el peso adicional (más peso significa más combustible), el mantenimiento y el costo frente al beneficio para el pasajero.

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Las fuentes

  1. A Clever Headrest That Could Make Flying Actually Bearable WIRED · wired.com ·