Mostrar la exuberancia creativa del país y sus heridas coloniales en un solo gesto, sin estetizar la herida, y reintroducir la idea de una madre patria, 'nación mátrica', en lugar de 'patria'.
La idea
Construir toda una exposición sobre la brasilina —el pigmento rojo extraído del pau-brasil, el árbol que da nombre a Brasil— donde el color que embellece es el mismo que sangra.
32 artistas y diseñadores de seis estados se organizaron en tres ejes —Identidad, Naturaleza, Sociedad— mezclando arte y diseño de autor: cucharas de madera grabadas con frases familiares, juguetes de plástico reconvertidos en instrumentos de maculelê, retratos impresos sobre hojas, textos bordados a mano. El concepto del título atraviesa todo: la brasilina se vuelve rojo intenso en el aire y la luz, la misma reacción que marca los cortes violentos infligidos al árbol.
La muestra estuvo en la Galeria do Centro Cultural SESI de Vitória (ES) hasta el 31 de octubre de 2026, y los curadores planean una circulación itinerante para 2027. Ningún artista indígena participó en esta edición —una carencia que el equipo dice que corregirán las futuras ediciones.
Brasil es el único país que lleva el nombre de un árbol. Del duramen del pau-brasil sale la brasilina, una sustancia que se convierte en un pigmento rojo brasa al contacto con el aire y la luz —la misma reacción que revela el daño de las podas drásticas y los cortes violentos que la especie ha sufrido desde la colonización. 'Brasilina: Poéticas de uma Nação Mátria', concebida por Isabela Castello y Fernando Caseira Nicolau, tomó esa ambivalencia —riqueza y devastación nacidas en un solo gesto— como metáfora organizadora de una exposición de 32 artistas y diseñadores en el Centro Cultural SESI de Vitória.
El subtítulo hace su propia propuesta: 'pátria' (patria), que Nicolau califica de gastada y empapada de inmoralidad, es sustituida por 'nación mátrica' —la madre patria que engendra, nutre y protege, ligada a la naturaleza, a las ancestrías y al papel de las mujeres en la vida social. Y la muestra revisita la propia bandera: el lema 'Ordem e Progresso' deriva de una formulación de Auguste Comte en la que el amor era el principio —una palabra suprimida en la versión republicana. Recuperarla, sostienen los curadores, es 'un acto político y poético de urgencia'.
Las obras fueron elegidas para sostener la paradoja en lugar de resolverla: las cucharas de madera de Mônica Pougy grabadas con frases que trazan linajes de mujeres en la cocina, los juguetes de plástico barato de Roberta Paiva, del mercado Saara de Río, renacidos como sonajas e instrumentos de maculelê, los retratos de Evna impresos sobre hojas, los textos bordados de Eulália Manual. Las cocuradoras Castello e Isabel Portella invitaron cada una a 16 artistas de seis estados, mezclando deliberadamente arte y diseño de autor —'el color que embellece es el mismo que sangra', como dijo Castello en su entrevista con ARTE!Brasileiros.
Una sola sustancia puede sostener todo un argumento nacional: la brasilina es literalmente el nombre del país, su primera mercancía de exportación y su primera herida colonial a la vez.
La belleza y la violencia se muestran en los mismos objetos en lugar de alternarse, de modo que la muestra nunca estetiza la herida que representa.
La asociación unió la plataforma de arte y diseño Decoranea, de Castello, con la investigación decolonial de Nicolau en el 1COMUM Coletivo, arraigada en cosmologías indígenas y afrobrasileñas.
Mezclar diseño utilitario con bellas artes amplía el público al que habla la muestra: el objeto útil porta la misma investigación poética que el lienzo.
Un tema a escala nacional funciona cuando pende de una sola sustancia física: un pigmento que es a la vez riqueza y herida puede portar la historia sin una sola lección magistral.
La exposición estuvo en la Galeria do Centro Cultural SESI, Jardim da Penha, Vitória (ES) hasta el 31 de octubre de 2026, con artistas de Espírito Santo, Río de Janeiro, São Paulo, Pará, Minas Gerais y Paraná. El presupuesto y el tiempo de producción limitaron la dispersión geográfica, y no se incluyó a ningún artista indígena en esta edición; los curadores planean una versión itinerante para 2027 y dicen que las futuras ediciones ampliarán ambas cosas. Nicolau también ha propuesto un nuevo himno nacional 'escrito y compuesto por muchos pueblos'.
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Las fuentes
- Brasilina: Poéticas de uma Nação Mátria em Vitória ARTE!Brasileiros · artebrasileiros.com.br ·