La fundadora de VÄV, Emma Bogren, quería moda sostenible con color y actitud, no los básicos beige a los que, según ella, recurre por defecto la categoría.

Tratar el tejido de medio metro como ventanas: la tela en blanco y negro construye el armazón de la casa sueca, y los paneles de brocado se abren a la maestría artística maya.

Trabajando con Cojolya, una asociación de tejedoras mayas en el lago Atitlán, diseñó chaquetas en paneles: armazones en blanco y negro con cuatro brocados tejidos a mano esta temporada, mangas desmontables y retales transformados en fundas para pasaportes y monederos.

Colección presentada durante la Green Fashion Week de Milán, octubre de 2026 (según lo declarado por ella misma en la entrevista); Bogren dice que planea continuar con Cojolya y llevar los textiles guatemaltecos al mercado europeo.

En una entrevista con The Fashion Issue durante la Green Fashion Week de Milán, la fundadora de VÄV, Emma Bogren, describe una colección construida en torno a Cojolya, una asociación de tejedoras mayas en el lago Atitlán, Guatemala, organizada como asociación de Comercio Justo desde hace más de cuarenta años. Recuerda que se enamoró de los gruesos brocados tejidos en telar de cintura con la primera muestra, y luego descubrió que miden como máximo medio metro de ancho, frente a los anchos de aproximadamente 1,5 metros a los que estaba acostumbrada.

Su respuesta, según cuenta, fue diseñar en paneles: la tela en blanco y negro enmarca cada chaqueta como la estructura de una casa sueca, y las secciones tejidas se leen como ventanas a otra cultura —lo que ella llama el matrimonio de ambas culturas. Esta temporada se desarrollaron cuatro brocados con las tejedoras, con motivos inspirados en el mundo que rodea el lago; uno de ellos, un patrón ovalado con puntos, tomado de una flor del pueblo. Las chaquetas convertibles llevan mangas desmontables, y ella describe haber cortado una toile adicional porque la tela tejida a mano se trata como una obra de arte.

Bogren afirma que la colaboración es cocreación: las tejedoras son las artistas textiles, y ella equilibra su aporte con la identidad de VÄV. Los retales se convierten en fundas para pasaportes y monederos; recuerda que las tejedoras decían que la tela dura toda la vida, lo que da forma a su definición de lujo. También aprendió que algunas clientas nunca responden a palabras como ético o sostenible: simplemente aman la chaqueta.

El corte de patrones convencional daba por sentados rollos de 1,5 metros; el ancho de medio metro del telar de cintura habría obligado a costuras apretadas y derrochadoras sin un replanteamiento.

Bogren quería que la moda sostenible tuviera color y actitud, rompiendo el estereotipo del beige apagado que, según ella, aqueja a la categoría.

El lenguaje de brocado existente de las tejedoras se incorporó a las prendas en lugar de redibujarse, manteniendo a las artesanas como autoras.

El costo y la lentitud de la tela tejida a mano impulsaron a VÄV a diseñar para el aprovechamiento total: toiles adicionales, piezas desmontables, restos transformados en productos.

La restricción de un material puede convertirse en el sistema de diseño: deja que el ancho de medio metro del telar dicte la arquitectura en lugar de luchar contra él.

La colección se presentó durante la Green Fashion Week de Milán. Bogren dice que le encantaría continuar con Cojolya en futuras colecciones, valorando su certificación de Comercio Justo como garantía de pago justo, y que la marca debe ahora poner más energía en la narrativa. Los detalles de la colección en esta entrada son declarados por ella misma en la entrevista; no se dieron cifras de ventas ni de distribución.

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Las fuentes

  1. GFW Milan Series: VÄV’s Emma Bogren on Maya Weaving, Scandinavian Design and Lasting Luxury The Fashion Issue · thefashionissue.co ·