Diseñar una intervención temporal para CUBO MEM, un esqueleto de acero PTR rojo de 6x6x6 m erigido a finales del siglo XX en el ITESO para albergar instalaciones estudiantiles, cuyo papel había quedado eclipsado por la rutina del campus.

En lugar de añadir un objeto, revistieron tres caras del armazón existente de 6 m con acrílico espejo flexible, de modo que el campus se refleja como un campo sfumato borroso e ilegible.

Paneles de acrílico espejo sobre bastidores de perfil galvanizado cubren tres caras, con malla de sombreo negra, grava y madera en el interior; los paneles flexibles fragmentan los reflejos de árboles, senderos y escaleras de acero rojo, que cambian con la luz de la temporada de lluvias de Guadalajara.

No se ofrecen cifras de visitantes; la intervención devolvió la atención al armazón desatendido e hizo de la percepción el medio: los transeúntes deben separar el campus reflejado del volumen que lo recibe.

En el ITESO, en Tlaquepaque, México, los arquitectos Fernando Hernandez, Humberto Espinoza y Jessica Corona tomaron CUBO MEM —un esqueleto de acero PTR de 6x6x6 m pintado de rojo, construido a finales del siglo XX para sostener instalaciones estudiantiles temporales— que se había convertido silenciosamente en parte del fondo del campus, e hicieron de él el tema en lugar del problema. Su intervención temporal de 36 metros cuadrados, documentada por ArchEyes en octubre de 2026, no añade ningún objeto nuevo: reviste de nuevo el armazón existente.

Tres caras están revestidas con paneles de acrílico espejo fijados a bastidores de perfil galvanizado, dispuestos sobre una retícula visible para que la lógica de fabricación quede expuesta. El acrílico se flexiona ligeramente, de modo que en lugar de una imagen estable de espejo de vidrio fragmenta los árboles, senderos, edificios de concreto y escaleras de acero rojo reflejados en fragmentos desiguales: el desenfoque que da nombre al proyecto, tomado del sfumato. La malla de sombreo negra, la grava y la madera completan el interior, y con la luz de la temporada de lluvias de Guadalajara el cubo puede leerse como una masa de follaje, disolviéndose en el cielo pálido cuando está nublado.

La estructura original permanece como soporte tanto del revestimiento como del forro interior: un esqueleto diseñado para albergar añadidos se vuelve visualmente denso, solo para revelar un vacío inesperado en su interior. Desde las arcadas, los visitantes deben distinguir entre el campus que refleja el pabellón y el volumen que lo recibe: la percepción misma es el medio principal de la instalación.

El encargo trató el armazón inactivo como un activo: el cubo ya tenía capacidad estructural y un lugar en la memoria del campus, de modo que reemplazarlo habría descartado ambas cosas.

El acrílico espejo se eligió precisamente porque no es vidrio: la flexión produce una imagen suave y cambiante que suprime la legibilidad habitual del armazón.

La retícula de paneles expuesta y la fabricación visible mantienen honesta la intervención: una alteración de un objeto familiar, no un edificio nuevo disfrazado.

Las fotografías de FARO72 y Jessica Corona muestran la envolvente cambiando con el clima y la luz, el efecto buscado y no un defecto de construcción.

La intervención más potente a veces no añade nada nuevo: revestir de nuevo un armazón familiar para que la gente lo vuelva a ver puede ser toda la idea.

El pabellón es una intervención temporal, registrada como proyecto de 2026 con fotografía de FARO72 y Jessica Corona; ArchEyes publicó su documentación el 9 de octubre de 2026. El material no registra fechas de desmontaje ni cifras de visitantes, solo la afirmación de que la antigua visibilidad del cubo se renueva al ocultar su contorno.

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Las fuentes

  1. Sfumato Pavilion: A Reflective Temporary Installation at ITESO ArchEyes · archeyes.com ·