En Canadá, el HST del 13% se aplica a cada compra, e IKEA descubrió que los artículos de segunda mano vuelven a tributar cada vez que se revenden: los artículos que pierden valor nunca pierden su impuesto, lo que les cuesta a los canadienses unos 720 millones de dólares al año. Como uno de los mayores vendedores de muebles usados del país, IKEA quería que la asequibilidad y la sostenibilidad empujaran en la misma dirección.

Anunciar que IKEA introduce un 'impuesto de segunda mano' del -13%, un contraimpuesto que cancela el HST del 13% de Ontario para que sus propios artículos usados de As-Is se vendan libres de impuestos.

El 2 de abril de 2024, inicio del Mes de la Tierra, IKEA publicó cartas abiertas en los mayores periódicos de Canadá en las que revelaba el doble impuesto e introducía el SHT, un contraimpuesto del -13% aplicado a cada artículo As-Is de sus tiendas de Ontario, de modo que los clientes pagaban efectivamente cero impuestos. Impulsó la historia mediante señalización en tienda, Instagram y TikTok, publicaciones del CEO en LinkedIn y una petición en change.org, y cabildeó directamente ante organizaciones fiscales y minoristas y ante actores gubernamentales.

El SHT se convirtió en la campaña con más cobertura en la historia de IKEA Canadá y encendió el mayor debate bipartidista sobre la ley fiscal en años: más de 32.000 firmas en la petición, una intención de compra del 81%, un aumento del 192% en las ventas As-Is y un 16% más de tráfico en tienda. IKEA se convirtió en la primera marca de consumo de Canadá en proponer un cambio en la ley fiscal, y los responsables de la toma de decisiones federales y provinciales acordaron debatir el fin del doble impuesto; el trabajo ganó el primer premio 'Most Next' de AICP y oros en los Strategy Marketing Awards.

En Canadá, el HST del 13% se suma a cada transacción de venta, y así ha sido desde 1997. IKEA descubrió una absurdez silenciosa dentro de esa norma: los artículos de segunda mano vuelven a tributar cada vez que se revenden. Un sofá pierde su embalaje, su precio y buena parte de su valor, pero nunca pierde su impuesto: cada nuevo propietario paga un HST que ya se pagó una vez antes, unos 720 millones de dólares al año que van al gobierno federal.

IKEA era un denunciante poco habitual: sus rincones As-Is y su Sellback Programme la convierten en uno de los mayores minoristas de muebles usados de Canadá. En lugar de protestar con un manifiesto, la empresa anunció su propia ley. El SHT —impuesto de segunda mano— es un contraimpuesto del -13%, que cancela exactamente el HST de Ontario. Desde el 2 de abril de 2024, inicio del Mes de la Tierra, los clientes de los mercados As-Is de IKEA en Ontario pagaban efectivamente cero impuestos sobre los artículos de segunda mano, y el nombre descarado (leído en voz alta, suena como una palabrota) hacía imposible ignorar el mensaje.

La campaña arrancó con una carta abierta en el Globe and Mail, el Financial Post, el Toronto Star y el Ottawa Citizen, y luego se difundió mediante señalización en tienda, Instagram y TikTok, una publicación del CEO en LinkedIn y una petición en change.org. IKEA también acudió directamente a quienes tienen poder: cabildeó ante organizaciones fiscales y minoristas, escribió a actores federales y provinciales y reunió a más de 100 líderes del mundo empresarial, gubernamental y de la sociedad civil para debatir el cambio.

Los números llegaron después. El SHT reunió más de 32.000 firmas en la petición (Edelman situó después la cifra por encima de 35.000), elevó la intención de compra al 81%, aumentó un 11% la percepción de sostenibilidad de IKEA y provocó un aumento del 192% en las ventas As-Is y un 16% más de tráfico en tienda. Se convirtió en la campaña con más cobertura en la historia de IKEA Canadá y en el mayor debate bipartidista sobre la ley fiscal en el país en años, y los responsables de la toma de decisiones federales acordaron reunirse con IKEA para debatir el fin de la doble tributación de los artículos de segunda mano.

Hacer real el contraimpuesto dentro de sus propias tiendas convirtió una política abstracta en algo que los clientes podían sentir en la caja.

El enfoque del -13% invertía el argumento: IKEA no suplicaba una exención fiscal, sino que aplicaba ella misma el impuesto justo e invitaba al país a seguirla.

El nombre SHT sostuvo la campaña: educado sobre el papel, se leía como una palabrota, así que el asunto viajó como un chiste que la gente repetía.

Al dirigirse a la vez a ciudadanos y legisladores, IKEA convirtió la indignación en firmas, cobertura y un asiento en la mesa de las políticas, y no solo en impresiones.

Convierte la política en el remate: en lugar de hacer campaña contra un impuesto, IKEA aplicó ella misma el absurdo contraimpuesto; la marca se convirtió en prueba viva del cambio que quería.

A lo largo de 2024, la petición y la prensa siguieron creciendo, y en 2025 Edelman informó de más de 35.000 firmas mientras los responsables de la toma de decisiones federales y provinciales seguían en conversaciones para acabar con el doble impuesto en todo el país. Los AICP Next Awards 2025 dieron a la campaña su primer premio 'Most Next', además de distinciones en PR y Creative Commerce, y los Marketing Awards 2025 de Strategy aportaron dos oros y dos bronces. Su legado es la plantilla: un minorista que demuestra que una marca puede cambiar cómo un país grava la sostenibilidad reescribiendo la norma en su propia etiqueta de precio.

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Las fuentes

  1. IKEA Canada: SHT — Edelman work Edelman · edelman.com
  2. IKEA 'SHT' — LIA 2024 winners entry London International Awards · 2024.liaentries.com
  3. IKEA Canada 'SHT' Wins Top Prize at AICP Next Awards LBBOnline · lbbonline.com ·
  4. IKEA 'SHT' — Strategy Marketing Awards 2025 winner Strategy (Brunico) · marketingawards.strategyonline.ca